Chistes 21/03/15
Militares
Cierto general, presumiendo de la inteligencia de sus soldados, le dice a un marino.
Te voy a demostrar que mis soldados son muy inteligentes. Y llama a un soldado:
Soldado, dĂgame, ¿cuánto es ocho más siete?
El soldado contesta rápidamente:
Quince, mi general.
Y el general orgullosamente felicita al soldado y le dice:
¡Bravo soldado! ¡Te pasaste!
Y el soldado rápidamente contesta:
¡Entonces, catorce mi general!
Te voy a demostrar que mis soldados son muy inteligentes. Y llama a un soldado:
Soldado, dĂgame, ¿cuánto es ocho más siete?
El soldado contesta rápidamente:
Quince, mi general.
Y el general orgullosamente felicita al soldado y le dice:
¡Bravo soldado! ¡Te pasaste!
Y el soldado rápidamente contesta:
¡Entonces, catorce mi general!
Ladrones
-¿Por quĂ© estás preso?
-¡Me agarraron en un asalto a un banco! Por que mi compinche le hizo caso a un cartelito
-¿QuĂ© decĂa?
- Cuente el dinero antes de retirarse de la ventanilla.
-¡Me agarraron en un asalto a un banco! Por que mi compinche le hizo caso a un cartelito
-¿QuĂ© decĂa?
- Cuente el dinero antes de retirarse de la ventanilla.
Mujeres
Llevan a Emily de emergencia al hospital pues ha sufrido un paro cardĂaco. La llevan de inmediato al quirĂłfano, y en medio de la operaciĂłn, Emily tiene una experiencia de ultratumba. Se ve asĂ misma caminando por el famoso tĂşnel y al final esta Dios esperándola. Al verlo Emily le dice:
Dios mĂo, te agradezco la vida que me diste, a pesar de que muero a los 62, no tengo de que quejarme.
Dios le contesta:
Emily, aún te quedan 40 años de vida, disfrútalos.
Al oĂr esto Emily despierta en su cuarto de hospital. AllĂ decide que si va a vivir 40 años más, pues se los disfrutará. Se hace una cirugĂa plástica, se pone implantes de silicona, se hace liposucciĂłn, en fin queda como una joven de 20. Al fin es dada de alta del hospital y al salir, viene una ambulancia y la mata.
Llega Emily de nuevo frente a Dios y le dice:
Señor, me dijiste que vivirĂa 40 años más.
A lo que Dios le contestĂł:
Ay, perdĂłname Emily, fue que no te reconocĂ.
Dios mĂo, te agradezco la vida que me diste, a pesar de que muero a los 62, no tengo de que quejarme.
Dios le contesta:
Emily, aún te quedan 40 años de vida, disfrútalos.
Al oĂr esto Emily despierta en su cuarto de hospital. AllĂ decide que si va a vivir 40 años más, pues se los disfrutará. Se hace una cirugĂa plástica, se pone implantes de silicona, se hace liposucciĂłn, en fin queda como una joven de 20. Al fin es dada de alta del hospital y al salir, viene una ambulancia y la mata.
Llega Emily de nuevo frente a Dios y le dice:
Señor, me dijiste que vivirĂa 40 años más.
A lo que Dios le contestĂł:
Ay, perdĂłname Emily, fue que no te reconocĂ.
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